Show simple item record

Anexo Manuscrito Las Pagodas Ocultas destacamos: Parábola de la Lagartija
dc.contributor.authorHuidobro, Vicente, 1893-1948
dc.date.accessioned2024-11-28T21:37:46Z
dc.date.available2024-11-28T21:37:46Z
dc.date.created1914
dc.identifier.otherCaja Anexo Manuscrito MS 14 Carp (29-39) Doc 02766
dc.identifier.urihttps://archivospatrimoniales.uc.cl///handle/123456789/69271
dc.description.abstractAnexo Manuscrito "las Pagodas Ocultas" contiene lo siguientes textos: El silencioso por la noche; Los estanques nocturnos; La luna en los arroyos; El sendero de seda; lo que pudo no ser; Parábola de la belleza de las cosas; Parábola de la lagartija; libro de observaciones; La sementera ardiendo; Cuando yo sea viejo; El primer hombre que vio la muerte
dc.format.extent12 hojas
dc.language.isoes
dc.relation.ispartofArchivo Fundación Vicente Huidobro UC
dc.relation.ispartofseriesManuscritos
dc.titleAnexo Manuscrito Las Pagodas Ocultas destacamos: Parábola de la Lagartija
dc.typeDocumento
dc.ubicacionBiblioteca de Humanidades
dc.notaDe los anexos manuscritos de "Pagodas Ocultas" destacamos un extracto de: "Parábola de la Lagartija" —Siempre he creído deducir de vuestras palabras que es un defecto brillar y hacerse notar en medio de las cosas. —No es un defecto, querido Sebastián, pero sí un gran peligro. Y si no fuera por el miedo a la Justicia del destino veríamos cómo padecería todo lo que resalta.— Nunca he creído en la Justicia. —Haces mal porque todo en la tierra es justiciero, los árboles, las piedras, los ríos y las montañas. Todo es justiciero. Voy a narrarte la Parábola de la Lagartija y no olvides que las grandes justicias son quizás imprevistas, que a veces se valen de lo más nimio, pero llegan siempre. Escúchame: En medio de las hojas y las flores de la pradera una hermosa lagartija brillaba al sol como brillan las piedras de colores en el fondo de las vertientes cristalinas. Parecía que estuviera llena de lentejuelas verdes y doradas. Si hubiese pasado por allí un hombre de experiencia, le hubiera dicho cariñosamente:—«Pequeña lagartija, échate un poco de tierra encima, mira que resaltas demasiado. Échate un poco de tierra para amortiguar tu brillo, mira que así corres un grave peligro. Ten cuidado». Pero no pasó ningún hombre de experiencia por allí y la lagartija siguió muy tranquila sonriendo al sol. Pasaban por aquel lugar unos muchachos estudiantes que iban de paseo y uno de ellos exclamó de repente: Mirad la lagartija ¡cómo brilla! Parece increíble. Y otro gritó: Matémosla.- Matémosla, dijeron a coro los otros muchachos, sin pensar que esa pequeña lagartija tenía tanto derecho a la vida como ellos y aun más, pues ellos eran unos haraganes inútiles, en tanto que ella, por lo menos, servía para embellecer la vida. Página 175. Fuente: Memoria Chilena: https://www.bibliotecanacionaldigital.gob.cl/visor/BND:67180
dc.fuente.origenDPPD
dc.fechaingreso.objetodigital2024-11-28
dc.catalogadoryvc


Files in this item

Thumbnail

This item appears in the following Collection(s)


Show simple item record